He oído alguna vez que el tiempo de nuestros relojes no es el mismo al de nuestras almas y pude ver su verdad. Un rato con esta SLB es un siglo en el mismísimo edén. Y he de seguir por estos días la pluma de Borges y su teoría de nuestro paso por esta vida: No existen más que momentos. Están los malos, y están los buenos. Y entre los brazos de este ser alado pude sentir la alegría caminando por mis manos. Con la ingenuidad de mi voluntad voy a agradecerle todo lo que ha logrado,